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3er Congreso Internacional de Editores Redalyc
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La publicación académica y los sistemas de evaluación

La publicación académica ha tenido drásticos cambios que obedecen a dos procesos: el surgimiento de internet y la digitalización de los formatos de publicación y, en consecuencia, de la comunicación y evaluación de la ciencia. Se transformaron los sistemas de participación, reconocimiento, transmisión, etc., y con ello el sistema de evaluación. Entre las principales transformaciones pueden mencionarse:

A. La globalización hizo que los modelos predominantes se impusieran, se generalizaran y se consideraran correctos, adecuados y comunes a todos. Primero fue la internacionalización y con ella los indicadores, los sistemas de difusión y bases de datos (ISI); no importaron los contextos, las condiciones del sistema, las necesidades locales, nacionales y regionales. El medio se convirtió en fin. El sur de repente se encontró con que había revistas globales que en su mayoría desconocía y por ende consultaba muy poco -sólo una micro élite participaba en ellas-, pero esta vez debía leerlas y, principalmente, publicar en ellas para participar en el diálogo. Esto tuvo lugar sin distinción por disciplina e impuso como condición un pago por el acceso.

B. A la legitimación de las bases, le siguió la legitimación de diversos indicadores bibliométricos (FI-SJR-H), todos ellos basados en las citas.

C. Se concluyó, de una u otra forma, que sólo tenía valor y era importante lo que estaba en las bases llamadas el “mainstream” de la ciencia.

D. El cambio más drástico, con consecuencias aún no visualizadas y analizadas, es que los productos de la investigación dejaron de ser significativos por sus características propias (objetivos, calidad, vinculación con las necesidades nacionales y locales, etc), las características esenciales de los procesos dejaron de ser importantes -en algunos países y universidades centrales se llegó al caso de ni siquiera registrarlas o mencionarlas-, sólo importaba si tenía presencia en el ‘mainstream’ (WoS-Scopus), su lugar en el núcleo ‘central’ a partir del FI-SJR-H y las citas recibidas.

E. Los índices nacionales de revistas cambiaron sus parámetros ajustándose a los del “mainstream” y clasificaron, integraron y asignaron valores o posiciones a las revistas a partir de si estaban o no el ‘mainstream’, teniendo como consecuencia el caso de algunos países en los que cientos de revistas salieron del índice nacional.

F. Los sistemas regionales y experiencias institucionales no tuvieron valor e importancia en los procesos de evaluación.

G. La mayor paradoja pudo observarse cuando las revistas no fueron consideradas de calidad, a menos que estuvieran incluidas en WoS o Scopus. Las revistas mantenían sus procesos editoriales, sus tasas de rechazo y su posicionamiento internacional. Conservaban las mismas características, pero se reconocieron de calidad cuando fueron incluidas en el “mainstream”.

H. Los cambios llegaron incluso a la hoja de vida de los académicos. Era posible registrar todas sus actividades, pero tenía mayor peso, o sólo se tomaba en cuenta, lo que estaba en el “mainstream”.

I. Entre los académicos y editores inició una forma de disonancia cognitiva: por un lado, criticaban el proceso de evaluación; por otro, sentían que su trabajo o su revista era de mayor valor y más calidad si tenían un importante indicador bibliométrico, o si tenía más citas que otro colega u otra revista; es decir, porque el “mainstream” lo definía.

J. Las universidades no quedaron exentas. Los rankings y las oficinas de posicionamiento se convirtieron en prácticas cotidianas y su tarea fue dar seguimiento al posicionamiento alcanzado por la institución; no tardaron mucho en identificar que si modificaban los parámetros de inserción, financiamiento, promoción, etc., de la investigación, mejorarían posiciones: el fin era la posición, el lugar en el ranking. Nuevamente el medio se convirtió en fin.

K. Los monopolios editoriales empezaron a comprar y controlar el circuito de la ciencia, las redes de científicos, los altmetrics, los sistemas de eprints, etc., con el fin de trasladar el modelo de evaluación del “mainstream” a los procesos de acceso abierto: repositorios y CRIS.

Enfrentamos un momento difícil, complejo, que nos permite afirmar, casi sin duda: en un entorno -universidad, país, disciplina, región- con el presente modelo de evaluación, el acceso abierto no tiene futuro o será un elemento del que se beneficien los usuarios -no es poca cosa- pero a costa del pago y de ceder el control del proceso de comunicación -tampoco poca cosa-, entorno que ampliará la brecha digital y terminará quebrando los objetivos del acceso abierto y aumentando la dependencia cognitiva.